miércoles, 15 de junio de 2011

Baile de las Rosas

Hola,


Me presento. Mi nombre es Gustavo. Felicidades. Eres el primero en evocar una rana con corbata, micrófono en mano y gabardina. Te he mentido. No eres el primero, ni serás el último. Seguro que habéis oído aquello de que las rosas, con otro nombre, tendrían el mismo olor. No es mi caso. Creo. Si mi nombre hubiera sido Luis, nombre que pondría a mi utópico primer hijo varón, mi vida quizás habría sido otra. Los niños son crueles. Los teléfonos móviles con cámara dan fe. Todos hemos sido crueles como niños, porque todos estábamos aterrados. La infancia suele estar llena de terrores y atacar primero, parece la mejor forma de defenderse.


Escribir un blog es parte de mi terapia. Todos necesitamos terapia. Yo más y algo de medicación. Cuando alguien me lo proponía, entornaba una mirada apática. Otra bitácora más en la red. Una red saturada de basura escrita; personajes que creen que su opinión tiene algún propósito; falsos masturbadores de pensamientos y, por supuesto, videos de gatos haciendo de monos. La suma del libre acceso y el mantra de L’Oreal produce monstruos, pérdida de tiempo e imbéciles de diseño. Yo no soy diferente.


Me llamo Gustavo y sentí una enorme decepción cuando Al Qaeda no cumplió su amenaza de hacer estallar una cabeza nuclear en Europa, tras la muerte de su líder. ¡Oh, vamos, no pongas esa cara!!

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